Hace unas semanas se llevo a cabo una de las peregrinaciones más publicitadas de Guatemala: La peregrinación de "La Caravana del Zorro" hacia Esquipulas (sede de la imagen del llamado Cristo Negro de mucha devoción en el país y en Centroamérica).
Se dice que unos 40,000 motoristas conformaron esta carvana-peregrinación. Impresionante. Más impresionante me resulto que las cámaras de televisión captaran de pronto a una mujer de unos 80 años con un incensario en la mano izquierda mientras que con la derecha impartía su bendición a los participantes. Al parecer sus hijos y nietos (quien sabe si bisnietos) iban en la caravana. Aunque la bendición inicial era para los suyos, se quedo alrededor de dos horas, hasta que la última moto salio, impartiendo esa bendición a todos.
Y es que esta señora comprendía que todos son sus hijos y nietos, y en un país en el que cada día vemos insultos, asesinatos, venganzas, muerte pura..., este gesto de esta madre-abuela, se convertía en un pequeño susurro que nos recuerda que aún podemos humanizarnos, que nuestro destino no es la muerte, sino la vida... Gracias mujer anciana, sin nombre, porque en tu nombre habitan los nombres de todas las mujeres que anhelan el bien de los suyos. Gracias porque me recordaste que aún estamos a tiempo...
Retorciendo Palabras
Quizá al retorcer palabras algunas vuelvan a tener significado...
lunes 21 de febrero de 2011
domingo 1 de agosto de 2010
¿Estamos condenados a nunca salir de esta situación?
Esta pregunta es la que más nos deprime en América Latina, concretamente en Guatemala nos tiene con los pelos de punta. Tenemos miedo de ser lo que todos nos vaticinan "un estado colapsado" sin ningún tipo de esperanza.
Lo peor es que este vaticinio no es nuevo, llevamos décadas con él. Esta primera década del siglo XXI también está marcada por esa "desesperanza". Lo que hoy me hace querer resucitar la esperanza es ver que hay jóvenes que quieren tomar la batuta, ojalá y sus corazones y sus mentes no se de dejen corromper por los corrompedores de siempre.
Ahi les dejo con el video de Molotov que ya en los 90´s hizo una crítica al México que se les iba de las manos a los mexicanos en aquella década, el lenguaje aunque parezca no es lo vulgar, lo vulgar está en aquellos a los que iba dirigida esta canción: http://www.youtube.com/watch?v=hfmY9Wlxx0o
Lo peor es que este vaticinio no es nuevo, llevamos décadas con él. Esta primera década del siglo XXI también está marcada por esa "desesperanza". Lo que hoy me hace querer resucitar la esperanza es ver que hay jóvenes que quieren tomar la batuta, ojalá y sus corazones y sus mentes no se de dejen corromper por los corrompedores de siempre.
Ahi les dejo con el video de Molotov que ya en los 90´s hizo una crítica al México que se les iba de las manos a los mexicanos en aquella década, el lenguaje aunque parezca no es lo vulgar, lo vulgar está en aquellos a los que iba dirigida esta canción: http://www.youtube.com/watch?v=hfmY9Wlxx0o
miércoles 28 de julio de 2010
La selva de cemento y la calidez humana...
Lamento no haber llevado conmigo la cámara fotográfica el jueves de la semana pasada, lo vertiginoso del tráfico tampoco me hubiese permitido hacer uso de ella, lo cierto es que en una "parada de bus", en los márgenes publicitarios que sirven para todo, incluso para pasar el agua cuando llueve, se mostraba una mano extendida, dispuesta a ser tomada por quien la quisiese tomar.
El anuncio era de una agencia compradora de deudas, la mano que te salva de tener muchos acreedores y quedarte solo con uno, eso sí ese único acreedor más feroz y voraz que los otros a quienes les compra tu deuda. Mejor expresión de la selva de cemento en la que vivimos no hay: Una mano que no es mano o que solo existe como una metáfora con una interpretación propuesta desde la ambiguedad y desde el sentimiento de carencia material y afectiva... en eso pensaba cuando de pronto un niño, un niño pobre, un niño que no tiene deudas que vender porque ni siquiera es tomado en cuenta: por ser niño y por ser pobre. Ese niño fue corriendo detrás de la mano y las estrechaba una y otra vez.
La calidez de ese niño frente a la frialdad de la publicidad encontrándose en un signo que todavía significa: darse la mano. Pensaba, si este niño todavía acepta que en medio de lo manipulado y trastocado de un signo aún cabe un sentido más profundo que trasciende a lo dicho por el autor de la publicidad, entonces todavía tenemos esperanza, todavia podemos creer en la calidez humana, esa que surge como vital para la existencia. El niño dando la mano a una mano ficticia, es anuncio de que la calidez humana no solo puede vencer la frialdad y frivolidad de las selvas de cemento, sino que aún puede redimirlas.
El anuncio era de una agencia compradora de deudas, la mano que te salva de tener muchos acreedores y quedarte solo con uno, eso sí ese único acreedor más feroz y voraz que los otros a quienes les compra tu deuda. Mejor expresión de la selva de cemento en la que vivimos no hay: Una mano que no es mano o que solo existe como una metáfora con una interpretación propuesta desde la ambiguedad y desde el sentimiento de carencia material y afectiva... en eso pensaba cuando de pronto un niño, un niño pobre, un niño que no tiene deudas que vender porque ni siquiera es tomado en cuenta: por ser niño y por ser pobre. Ese niño fue corriendo detrás de la mano y las estrechaba una y otra vez.
La calidez de ese niño frente a la frialdad de la publicidad encontrándose en un signo que todavía significa: darse la mano. Pensaba, si este niño todavía acepta que en medio de lo manipulado y trastocado de un signo aún cabe un sentido más profundo que trasciende a lo dicho por el autor de la publicidad, entonces todavía tenemos esperanza, todavia podemos creer en la calidez humana, esa que surge como vital para la existencia. El niño dando la mano a una mano ficticia, es anuncio de que la calidez humana no solo puede vencer la frialdad y frivolidad de las selvas de cemento, sino que aún puede redimirlas.
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