martes, 23 de marzo de 2010
La compasión, resultado del encuentro entre lo humano y lo divino
y lamentaban por Él. Jesús volviéndose a ellas, dijo:
Hijas de Jerusalén, no lloren por mí;
lloren más bien por ustedes y por sus hijos.
Porque llegarán días en que se dirá:
¡Dichosas las estériles y,
las entrañas que no engendraron y los pechos que no criaron!”
(Lucas 23, 27-29)
Queridos jóvenes, caminamos junto al Señor en este que los creyentes llamamos el camino de la cruz, el vía crucis. Nos encontramos ya en la octava estación. A medio camino. Cuando el cansancio empieza, cuando el dolor ha doblegado al mismo Señor, hemos visto como con Simón de Cirene se nos ha pedido que le ayudemos con la pesada cruz que lleva en hombros.
Ahora nuestro amado Jesús, ese que nos da vida a partir de la entrega de su propia vida, se encuentra con un grupo de mujeres que va entre la multitud que observa a Aquel hombre que se empieza a desfigurar por el daño corporal que ha recibido.
¿Quién podría descubrir a Dios en aquel rostro desfigurado? ¿Quién podría llorar por un hombre que ya no parecía hombre? Sólo aquellas mujeres que comprendían el dolor porque, seguramente, también habían recorrido en sus vidas momentos de dificultad. Mujeres abandonadas, viudas, violadas y violentadas por una sociedad machista, y es que sólo quién ha sufrido puede compadecerse del que se sufre.
Por eso queridos jóvenes, hoy no es un día cualquiera, es el día en el que como presente esperanzador de la Iglesia ustedes manifiestan, con este Vía Crucis y ese Congreso para jóvenes católicos, que nos hace falta algo. Hace falta que la Iglesia salga a las calles a proclamar la Buena Nueva y a practicar sin miedo la compasión, la misericordia y con ello se haga signo visible de salvación.
Esa salvación se nos muestra de modo catequético en esta octava estación. La experiencia vital de las mujeres es tal vez la nuestra, la de cada uno de nosotros que hoy venimos acompañando a Jesús, tal vez hemos sufrido desplantes, tal vez hemos sufrido por las drogas, por el sexo, por el alcohol, o por un amor que buscamos sin encontrar.
Tal vez nuestra realidad familiar, en algún momento, nos ha desfigurado, quizá hemos estado a punto de permitir que la desesperanza entre en nuestras vidas y se desplome, quizá hemos visto como aquellos amigos que nos juraban lealtad, nos han dejado solos cuando hemos asumido una vida de seguimiento de aquel que es Camino, Verdad y Vida.
Quizá las mujeres habían vivido eso y más, y por eso cuando ven a Jesús cansado y lastimado le comprenden, le ven a él y se ven en él, por eso lloran, porque saben lo que es sufrir. Ellas se compadecen de Jesús.
Es cierto aquel día iba mucha gente, pero muy poca se compadecía, muchos iban “al circo de la crucifixión”, muy pocos iban acompañando y compadeciéndose, es decir, sintiendo con Él, el dolor de amar hasta el extremo.
Cuando Jesús las ve, ve también en ellas esa historia fragmentada. Ve en ellas a quienes le pueden comprender, por eso las consuela, Él que ha recibido de ellas la compasión humana de las lágrimas, les da el consuelo divino, un consuelo que solo puede surgir de un Dios que conoce demasiado bien al ser humano.
No lloren por mí, les dice, lloren por ustedes y por sus hijos, yo ya he decidido en comunión con mi Padre dar la vida por ustedes, pero a ustedes aún les quedan muchas pruebas que superar. A ustedes todavía les corresponde mantener la esperanza aún después de la cruz.
Sólo si mantienen la esperanza a pesar de los signos de muerte que las sociedades provocarán tratando de ocultar el amor de mi sacrificio, solo entonces sus lágrimas serán del todo enjugadas.
Tengan cuidado, no se dejen llevar por los que digan que son más felices las que nunca dieron a luz, ni amamantaron. Quienes eso dicen, no han comprendido que la vida que no se transmite es pura esterilidad, se engañaran pensando que han encontrado la felicidad, pero lo único que han encontrado es la autosatisfacción del egoísmo, la egolatría, el olvido de los demás.
Queridos jóvenes aceptemos la invitación que se nos hace en esta octava estación, aceptemos ver a los ojos del que sufre, reconozcamos nuestro propio sufrimiento, y juntos seamos portadores de compasión en una sociedad guatemalteca que quiere vivir de espaldas a la compasión de Dios. Dejémonos tocar por la mirada de Cristo y dejemos que nuestra mirada sea hoy la de aquellas mujeres y después de ser tocados por esa mirada divina y humana vayamos al encuentro de nuestros hermanos y hermanas que solo nos están pidiendo que también les veamos a los ojos y que practiquemos con ellos y ellas la compasión.
Fray Mario Torres, o.p.
miércoles, 17 de marzo de 2010
Cuando la violencia toca a la puerta o mejor dicho al atrio…
Por todos los medios de comunicación (incluido el más efectivo que es el boca a boca), sabemos que en Guatemala estamos “jodidos”. No sólo es lo económico ni los niveles de corrupción que campean como si no pasará nada. La violencia nos está matando, y lo digo con toda la fuerza que tiene la expresión. Hemos llegado en estos meses a la cifra, por demás alarmante, de 20 muertes violentas a diario (claro las registradas, porque si sumamos las que no se registran podemos sumar muchas más).
Uno de los graves problemas de la violencia es que la hemos asimilado, se ha convertido en el pan nuestro de cada día. Se nos ha olvidado que la violencia llama a que busquemos canales de alteridad para encontrar una solución adecuada al problema.
Se preguntarán a que viene este comentario, pues muy simple, hace unos días me ha tocado presenciar uno de esos asesinatos por encargo. El lugar: atrio de la Iglesia Rectoral Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.
Así es, hoy a las 6.00 pm inicié una Eucaristía de novenario de difunto, estaba en el acto penitencial, cuando levante la vista me encontré con que un grupo pequeño de personas (5 más o menos) entraban por el pequeño atrio de nuestra iglesia, de pronto entra alguien corriendo por detrás de ellos y sin mediar palabra le dispara certeramente al único varón que iba en el grupo. Al asesino, según me dijo luego el señor que cuida carros lo estaba esperando una moto, al mejor del estilo del sicariato latinoamericano.
Como se imaginarán el caos se apoderó de la feligresía, entre quienes, al parecer, había gente armada que, por dicha, no reaccionaron de inmediato, de lo contrario se hubiese armado una balacera.
Un poco sumergido en el caos, pude asistir sacramentalmente a la víctima antes de que fuese llevado al hospital en donde falleció a su ingreso.
El resto nos quedamos para rezar un poco y calmarnos. Luego de un buen rato continuamos la Eucaristía con un pequeño grupo de gente que se había quedado.
En otros tiempos a otros frailes les tocó vivir la violencia utópica del querer cambiar nuestros rumbos, era otro tipo de violencia y de zozobra. La zozobra de vivir en un país en donde el absurdo del asesinato campea no deja espacio ni para respirar ni para ver utopías. Este asesinato que me toco presenciar me ha vuelto a situar en la frágil línea de fuego en la que vivimos los más de doce millones de guatemaltecos que cada día salimos de nuestras casas sin tener certeza del regreso. No quiero sonar pesimista, pero después de lo que mis ojos vieron hoy, se me hace difícil pensar que pueda existir una solución a corto o mediano plazo.
viernes, 9 de octubre de 2009
COLOR DE ESPERANZA
martes, 21 de julio de 2009
La fractura de la idea de Dios a partir de la violencia
A estas alturas a ella ya no le importaba quiénes habían sido sus verdugos, simplemente quería volver a creer en Dios, lo sentía como su más sentida necesidad, quizá volviendo a creer podría dejar a sus seres queridos “descansar en paz” y quizá ella podría empezar de nuevo con su vida.
Lejos de maquinar una reflexión en la cual se reduzca la experiencia de Dios a un mero utilitarismo me gustaría compartir algunas notas que me parecen importantes a la luz del testimonio de esta buena señora.
La historia de las religiones, la fenomenología de la religión, la teología y todo saber que indaga las experiencias de lo trascendente, nos muestran cómo la idea o caracterización de Dios depende, en gran medida, de las experiencias humanas que constituyen el referente de lo existente para el ser humano.
En la historia (incluido el cristianismo como parte de ella), Dios es presentado y experimentado como una propuesta de sentido para la vida del ser humano, especialmente del que sufre como víctima de realidades que denigran su dignidad.
Algunos acontecimientos históricos han evidenciado lo fácil que puede resultar para una sociedad “creyente”, cristiana en el caso que nos interesa, confabularse y anular sistemáticamente la dignidad humana. El que una sociedad cristiana, de modo prolongado, ejecute acciones que destruyen la vida humana hacen del cristianismo, en una primera percepción, pierda significatividad, por lo tanto, se le puede llegar a considerar un discurso “no útil” para la vida del ser humano.
El problema de la negación del sentido, sea cual fuese, a partir de la violencia que produce víctimas inocentes, es que los que producen esa violencia mantienen un discurso sobre Dios que no coincide con lo que hacen. Esa esquizofrenia es la que hace que muchos prefieran dejar de creer aunque eso les cueste renunciar a aquello que tenían por más sagrado: Dios.
Es entonces cuando comprendemos que la Teología, entendida como lectura intelectiva de la experiencia cristiana, para ofrecer un discurso significativo tenga que ofrecer claves de interpretación para que el creyente, desde sus experiencias de contraste entre lo humanizante y lo deshumanizante pueda reconstruir la historia humana como historia de salvación en la cual Dios hace una opción preferencial por el que sufre.
Esta conciencia, que apunta a recuperar la intuición original de la experiencia de Jesús de Nazaret, se hace parte de la experiencia de un sinnúmero de lugares en los que la violencia infligida a seres humanos ha producido deshumanización y destrozos en la constitución misma de quienes, sin desearlo o provocarlo, han resultado víctimas.
El caso de Guatemala es un claro ejemplo, la posguerra o guerra fría produjo una lucha de “poder” entre dos grandes potencias por dominar geopolíticamente el mundo, en cuenta nuestro país. Durante 36 años el enfrentamiento armado interno entre el ejército y las guerrillas produjo más de 200,000 víctimas, la mayoría inocentes.
El sentir religioso de nuestros pueblos en Guatemala, permitió resistir la guerra. El sufrimiento y la deshumanización de las víctimas se vieron amortiguados por un sentimiento profundo de justicia divina. Sin embargo, 13 años después del cese de nuestro enfrentamiento armado, las reflexiones, o mejor dicho, las evidencias, empiezan, silenciosamente, a cuestionar esa experiencia.
No puede ser de otra forma, como se dijo en el informe de REHMI al rescatar las experiencias de las víctimas: “La represión produjo amenaza vital, tristeza por lo sucedido en una gran mayoría de casos y muy frecuentemente sufrimiento externo con hambre, sentimiento de injusticia y problemas de salud. El duelo alterado por la muerte de los familiares, el cuestionamiento de su dignidad y la impotencia e incertidumbre respecto al futuro, forman un segundo grupo de efectos que indican un cambio global en el sentido de la vida”[1].
La guerra se convirtió en una experiencia traumática para quienes la vivieron. Tal y como me lo decía la señora con la que inicie este texto: quiero creer, pero no puedo, los que creen en Dios me dejaron viuda y sin hijos, es mejor no creer, aunque quiera.
A lo que ella me decía yo sólo le podía decir: usted tiene razón, yo tampoco puedo creer aunque quiera. El dios de esa gente no era dios, era su pretexto para hacer todo lo contrario a lo que el Dios de Jesús proclama.
La guerra paró hace 13 años, pero la violencia sigue y sigue en Guatemala, me preocupa, pues esta violencia (física y mental) que seguimos produciendo los cristianos (de la denominación que seamos), es el cultivo de una sociedad que dentro de algunos años podemos llegar a ser: una sociedad para la cual Dios no tiene ningún significado y para la cual es mejor no creer, porque cuando creyó lo único que fue capaz de producir fue una estadística de 18 muertes violentas diarias.
[1] ODHA, Guatemala Nunca Más (versión resumida), Donostia, Tercera Prensa-Hirugarren Pentsa, S.L., 1998, p. 29.
sábado, 30 de mayo de 2009
Despues de un mes.... encontrando palabras que retorcer…

Para reiniciar este mes quisiera comentar dos acontecimientos que marcan el mayo del 2009 al mismo tiempo que una palabra de solidaridad.
El primer acontecimiento es mi reasignación, a partir del 1 de mayo estoy viviendo en el convento de Santo Domingo de Guzmán, en la ciudad de Guatemala. Quedó atrás la Verapaz, lugar del que quedo agradecido con la comunidad que me acogió benignamente durante año y medio. Por supuesto que también agradecido con los laicos colaboradores y amigos de Cobán que hicieron que durante este tiempo la búsqueda de la Verdad fuese una experiencia eclesial y por supuesto dominicana.
Ahora en Santo Domingo, en Guate., como solemos decir, se me abren varios frentes de trabajo en los cuales ya estoy inmerso: Acompañamiento a la rectoría del Perpetuo Socorro, facilitador de formación en liderazgo juvenil y pastoral a los lideres de pastoral juvenil y universitaria en nuestra Parroquia de San Martín de Porres, Clases en la Escuela de formación de agentes de Pastoral de nuestra Iglesia en la Inmaculada de Tívoli, ayudas concretas en la Basílica del Rosario, Pastoral Vocacional, apoyo al MJD de Tívoli, y algunos asuntos más personales, como la próxima incorporación a una Maestría en Ciencias Sociales o en Filosofía, y esperamos, el próximo semestre, tener espacio en la docencia de alguna universidad citdina. Como ven el cambio y el acoplamiento al cambio va requiriendo tiempo para ponerse al día.
Por otro lado, los acontecimientos nacionales me han dejado perplejo por la magnitud de la crisis política en la que estamos metidos, pero también me ha hecho reflexionar mucho dada la incorporación de la acción ciudadana que se esta logrando. Nuestra Guatemala tenía muchos años de desconfianza en los movimientos populares, puesto que casi siempre han sido manipulados y politizados, sin embargo esta vez el clamor ciudadano por la justicia y el derecho a una vida en paz, está logrando que más y más guatemaltecos, y sobre todo lo jóvenes, salgan y se sientan constructores de esta nación. Gracias a Dios.
sábado, 25 de abril de 2009
Cuando el protocolo es insuficiente...
Albertina, es una mujer Q´qchi y fue secretaria ejecutiva del Centro Ak´kutan de los dominicos en Alta Verapaz, durante 13 años. Era lógico que estuviesemos con ella celebrando en este momento tan importante para una colaboradora y amiga como lo es Albertina.
Puestos a lo esencial anoche sucedió algo que, aunque por pocos momentos, irrumpio en el protocolo y denotó aquello de lo que carece el mismo: gestos de humanidad. Efectivamente, una graduación universitaria es, o por lo menos a mi me parece, un acto poco emotivo y muy burocrático, casi automatizado. Me parece que muchas veces "lo protocolar" le quita la vida al momento. Sin embargo anoche, cuando llamaron a Albertina para que le impusieran la beca universitaria y firmase el libro correspondiente, de entre el silencio espectral de los asistentes, se dejaron oír un par de voces que decía "mamita, mamita, bravoooo", eran los dos pequeños hijos de Albertino (ninguno supera los 7 años).
Ese gesto valio tanto o más que el acto protocolar, ese grito enternecio a todos en el salon, y seguramente trajo a los corazones de las demás familias, los momentos de esfuerzos y sacrificios que cada uno, en este caso Albertina, llevaron para obtener un título que les ayude a desenvolverese en un sociedad que exige cada día más gente cualificada para ejercer profesiones como la abogacía y el notariado.
Ese grito de "mamita..." no estaba contemplado en el protocolo, pero gracias a ese gesto humanizamos ese acto burocrático y lo convertimos en lo que es: una celebración del esfuerzo y del empeño por superarse en medio de las dificultades que cada uno llevamos a cuestas.
Felicidades Albertina...
martes, 21 de abril de 2009
Honrar la Vida... A propósito de la Pascua
La Pascua de Resurrección es el modo por el cual Dios honra la Vida. No hay mucho que decir, simplemente que intentemos ser honradores de vida.
viernes, 3 de abril de 2009
De la víctima masacrada a la dignidad recuperada. Para entender la Pascua

Esto significa que Jesucristo, en cuanto resucitado, es el eje que marca nuestra historia personal y comunitaria. Pero ¿cuándo y por qué surge esa conciencia? ¿era tenido por tal por los seguidores de la primera hora?
Parece ser que para los primeros seguidores no fue fácil descubrir la plena magnitud de lo que Jesús de Nazareth, la víctima masacrada por el poder político y religioso de su tiempo, quería revelar. En un primer momento tienen miedo y abandonan a aquel que va a ser martirizado, torturado, ensangrentado, roto en su dignidad (Mt 26-27; Mc 14-15; Lc 22-23).
Para una lógica en la que Dios se presenta como vencedor, defensor del justo, todopoderoso y justiciero (que no justo), la forma en la que Jesús es vilipendiado parece estar fuera de lugar.
No es posible que a Dios le agrade la inmolación de víctimas “si ofrezco un holocausto no lo aceptas. El sacrificio a Dios es un espíritu contrito, un corazón contrito y humillado, oh Dios, no lo desprecias.”(Salmo 50). Entonces cómo comprender que Jesús de Nazareth, el que va a ser resucitado por el amor del Padre, tenga que ser una víctima masacrada para alcanzar la resurrección.
Podríamos responder desde una teología del sacrificio. En esta teología la masacre, el holocausto, es querido por Dios para liberar al mundo del pecado. Sin embargo, creo que no es lo fundamental de la entrega. Si nos quedamos en una teología del sacrificio corremos el riesgo de admirar demasiado el dolor y el sufrimiento olvidándonos que esa realidad absurda solo está en función de una realidad más absoluta y más auténtica: La Resurrección.
El esfuerzo de los seguidores de la primera hora, y también el nuestro, está en descubrir que detrás del sacrificio está una teología de la solidaridad y de la esperanza. En efecto, Jesús acepta el dolor y la masacre que en él realizan los poderosos de su tiempo, solo en función de hacernos descubrir que, a quienes han sido oprimidos por los que se sienten satisfechos, les será devuelta su dignidad, todo el discurso de las Bienaventuranzas cobra sentido a la luz de la Resurrección (Mt 5; Lc 6). El himno del Magnificat (Lc 1, 46) se puede proclamar cuando hemos visto en Jesucristo, el resucitado, la victoria de la dignidad sobre la iniquidad.
El oprobio del pecado que destruye la dignidad del ser humano no puede ser mayor que aquello que Dios ha infundado en cada ser humano: su dignidad. La dignidad está más allá de los juicios que los seres humanos hacemos sobre las personas, la dignidad es un don obsequiado a todos y todas por el simple hecho de existir.
Todo esto viene bien para que en esta nuestra Guatemala, podamos vivir una verdadera Pascua, en donde demos el paso de una vivencia religiosa que acentúa en demasía el sacrificio a una experiencia cristiana que da relevancia a Jesús Resucitado, en quien podemos encontrar un camino de dignificación de un pueblo que ha sido y sigue siendo una víctima masacrada.
viernes, 27 de marzo de 2009
¿Por qué mueren los inocentes?
Los guatemaltecos nos sentimos afectados, esto ha sido el colmo, y parece que nada cambia. La impotencia se apodera de los que todavia intentamos creer, pero estos golpes son demasiado duros.
Está claro, creo yo, que lo unico que realmente puede cuestionar la existencia de Dios es el sufrimiento del inocente, ayer yo mismo me sentía cuestionado, pero cuando hoy escuche a los padres de este bebé asesinado, me he quedado perplejo, ponían todo en las manos de Dios, y dejaban entrever que la solidaridad de la gente, de la gente pobre que se solidariza con el pobre, les daba aliento para creer que el absurdo de esta muerte no es la ultima palabra de Dios.
Si no fuera por la fe de esta gente sencilla que sufre inocentemente y a pesar de ello cree que Dios está con ellos y no contra ellos, seguramente muchos estaríamos al borde de la duda infinita. Pero ellos nos devuelven a la conciencia ética que ese mismo Dios posibilita en el ser humano para que nosotros, los humanos, nos entreguemos en totalidad a transformar esta realidad.
Sigo sin saber por qué mueren los inocentes, solo se que no es la voluntad de Dios.
jueves, 5 de marzo de 2009
La duda... principio de redención

lunes, 23 de febrero de 2009
Caminando en una sociedad invisible...
domingo, 8 de febrero de 2009
Anoche, mientras dormía...
lunes, 2 de febrero de 2009
Para decidir si sigo poniendo esta sangre en tierra...
miércoles, 17 de diciembre de 2008
Mi regalo de Navidad
"Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres" (Lc 2, 14)
Una canción como regalo para tí que entras y lees estas palabras retorcidas...
No dudaría - Antonio Flores
Si pudiera olvidar
Todo aquello que fui
Si pudiera borrar
Todo lo que yo vi
No dudaría
No dudaría en volver a reír
Si pudiera explicar
Las vidas que quite
Si pudiera quemar
Las armas que use
No dudaría
No dudaría en volver a reír
Prometo ver la alegría
Escarmentar de la experiencia
Pero nunca, nunca mas
Usar la violencia
Si pudiera sembrar
Los campos que arrasé
Si pudiera devolver
La paz que quité
No dudaría
No dudaría en volver a reír
Si pudiera olvidar
Aquel llanto que oí
Si pudiera lograr
Apartarlo de mí
No dudaría
No dudaría en volver a reír
Prometo ver la alegría
Escarmentar de la experiencia
Pero nunca, nunca mas
Usar la violencia
viernes, 31 de octubre de 2008
En mi mente dos vidas. Dos hermanos...
También tengo presente, muy presente, este 31 de octubre, a otro hermano, Memo fue mi segundo superior en la formación, pero el que me recibió fue José Carlos Fernández-Cid Paris. Jose Carlos cumple hoy 78 años. Un hombre vitalista, lleno de ingenio y con una cultura universal estupenda. Un amante de Centroamérica, vino de España en los sesentas, volvio a España para hacerse cura obrero y volvio en los setentas para quedarse entre nosotros. Hoy José Carlos tiene Alzheimer, hoy es un desmemoriado. Sin embargo, me gustaría decirle algo, algo que no puedo decirselo a él , por eso se lo digo a este espacio virtual, quizá virtualmente lo lea, quizá si, quizá no.
Jose, quizá no te acuerdes quien eres. Tal vez no eres consicente que estás. Hoy ya no significa nada para tí. Se ha dicho que los hermanos en la Orden, estamos para creer por el hermano cuando éste no puede creer. Hoy Jose,no solo creemos por tí, también recordamos por tí. Tu vida está hecha, como nunca antes, de fragmentos que los demás guardamos. Tal vez ni te enteres per tu vida sigue estando completa porque tu memoria, tus recuerdos, habitan en los otros, los otros a los que diste pedacitos de memoria. Querido, es 31, hace cuatro años que celebramos juntos tu vida, hoy también la celebramos contigo aunque sin tí. Querido hoy 78 los contamos nosotros, por tí , contigo y en tu ausencia.
viernes, 17 de octubre de 2008
Comentario y Recomendación...
En aquella ocasión pude leer "Creer que se cree". Para mi, un jovencillo dominico a la caza de todo aquello que me ayudase a comprender mejor el acto de creer, el escrito me pareció más que genial. El texto encerraba esa rabia de querer creer y buscar argumentos para hacerlo, aún sabiendo que todo arguemento es débil y por lo tanto relativo, tan relativo como lo que se cree. ¡Uf! que complicado y apasionante me resulto Vattimo, desde entonces le sigo rastreando y procuro leerle. Sus coloquios con Richard Rorty, sus escritos por un cristianismo no religioso, y otros articulos y textos que voy encontrando.
En los últimos días podido encontrar un texto que no es de corte filosófico en sí mismo, pero que es una verdadera joya de filosofía de la vida: NO SER DIOS. UNA AUTOBIOGRAFÍA A CUATRO MANOS.
Leer como un filósofo se desnuda y no le teme a poner al descubierto el contexto que hace y confoma la subjetividad desde la cual piensa es una maravilla. Para mí ha sido, casi, una lectura espiritual, se las recomiendo, en ella podrán descubrir a un filósofo herido, a un ser humano que apuesta por encontrar breves significados que le sostengan en la vida, a pesar de vivir en una época sin significados. No diré más. Léanlo.
martes, 7 de octubre de 2008
Unos días para la vida...
Además de la felicidad de ver a los de la generación 2005 del cole Los Angeles, que buenos momentos, gracias a todos, no menciono nombres pero ellos saben que la noche del sabado fue de lo más bueno y luego la del martes, que buenos recuerdos y sobretodo que alegría ver que cada uno ha volado, que cada uno soñó y sigue soñando y sobre todo haciendo realidad sus ideales.
Que días, Quevedo: "la vida es un sueño", pero que sueño más rico cuando te encontras con los que te importan.
jueves, 18 de septiembre de 2008
Cirque du Soleil - Alegria
De esas piezas que no se pueden definir porque encierran el misterio de la vida. Ya hace más de 6 años que la descubrí y sigue siendo una experiencia de sentido cada vez que lo que está detrás de las palabras llega con esta canción. Les dejo el clip y la letra.
Alegria
Come un lampo di vita
Come un pazzo gridar
Alegria
Del delittuoso grido
Bella ruggente pena
Seren
Come la rabbia di amar
Alegria
Come un assalto di gioia
Alegria
I see a spark of life shining
Alegria
I hear a young minstrel sing
Alegria
Beautiful roaring scream
Of joy and sorrow,
So extreme
There is a love in me raging
Alegria
A joyous, magical feeling
Alegria
Como la luz de la vida
Alegria
Como un payaso que grita
Alegria
Del estupendo grito
De la tristeza loca
Serena
Como la rabia de amar
Alegria
Como un asalto de felicidad
miércoles, 3 de septiembre de 2008
Chambao - Pokito a poko
Ayer 2 de septiembre celebré el aniversario de mi nacmiento, son 31 años, uno mira para atrás y no sabe como expresar lo recorrido y hoy, como muchas veces, una canción expresa lo que he sido, lo que soy y el futuro que se me abre como oportunidad para vivir. Ahi se las dejo, es de Chambao, y la verdad me encanta, cuando la escucho pienso que el universo conspiró en Chambao y que esta canción me la escribió a mí, así que como es mi cumple, se vale soñar y hoy quiero soñar eso. Gracias a todos.